viernes, 17 de mayo de 2013
Super Metroid evidenciando al gamer actual
jueves, 11 de abril de 2013
"Club Nintendo" y yo, fin de una era
Así, casual, y de la nada, la semana pasada opté por ya no comprar la edición de Club Nintendo de este mes.
Sería mentira decir que me afectó (entre las muchas cosas que he traído en la cabeza últimamente), aunque estos días pasaba por algún puesto de periódicos y me acuerdo inconscientemente que no la he comprado... pero recuerdo que decidí ya no comprarla.
Club Nintendo nació en diciembre de 1991 como parte de una infraestructura "post-venta" de videojuegos en México, industria que apenas estaba iniciando en nuestro país. Poco a poco se fue abriendo paso como una publicación especializada sobre videojuegos Nintendo y, más que eso, como un medio de comunicación oficial de la misma compañía. A lo largo de los años fue creciendo no solo en número de páginas, sino en calidad de contenido, en información, noticias frescas (en aquel entonces y por muchos años no había la velocidad de información que se tiene ahora, y menos en materia de videojuegos que no pasaban de ser "un juguete más"), trucos, preguntas al editor, y más.
Como si no fuera suficiente, hubo un acercamiento bárbaro con los lectores; por un lado, en el lenguaje usado en sus artículos, el cual era franco, ameno y muchas veces con dosis de humor y a veces de reflexión; secciones como "El control de los profesionales" que llegaban a tocar temas como trabajo en equipo, ganar humildemente y hasta la importancia de la ortografía, son cosas que hacían la revista no solo un mecanismo comercial, sino un medio para aprender, conocer y crecer como jugadores y como personas.
Por otro lado, también fue haciendo mucho ruido de México en la industria, consiguiendo cosas como un servicio especializado de soporte en juegos y consolas, promociones y regalos para los lectores mexicanos, eventos y hasta cosas exclusivas para nuestro país (como el control dorado de Nintendo 64 firmado por Shigeru Miyamoto, creador de Mario). Por supuesto, también como portavoz de Nintendo en México (y con el tiempo en varios países de América latina), naturalmente había una tendencia a promocionar los productos y servicios de la compañía, así como algunas campañas anti-piratería. Revistas similares fueron y vinieron, otras siguen en pie, pero al final del día, Club Nintendo seguía fuerte y con su brillo propio.
Entonces, amable lector (y por si tenía el pendiente), se estará preguntando: "¿y por qué dejaste de comprar la revista?". Realmente hay muchas razones de fondo en mi decisión, entre ellas la inversión económica, pero no puedo decir que fueron tan significativas como una en particular: porque ya no me sentía impulsado a leerla una y otra vez hasta el cansancio.
Por supuesto, no soy el mismo que un día de enero de 1992 obtuvo su primera revista de Club Nintendo después que una vecina me la comprara (sobra decir que mi madre no estuvo de acuerdo en que la comprara habitualmente, así que tenía que ingeniármelas para poder comprarla con mis recursos). Tras 20 años, aunque habitualmente sigo jugando videojuegos, mi perspectiva de la vida ha cambiado considerablemente; en corto, ya no me impresiono tan fácilmente con cualquier cosa y he tendido a ser más objetivo; más allá de que si eso es totalmente normal en la vida a esta altura o no, lo cierto es que lo he aterrizado a mi pasión y único vicio en la vida.
La industria de los videojuegos ha cambiado dramáticamente, al grado de convertirse en algo así como un imperio comercial enorme con el que interactuamos día a día. Tanto eso es bueno, como es malo, con respecto a lo que era en los 90's. Hay más competencia, hay más acercamientos de la empresa con los clientes, lo cual es muy bueno, pero al mismo tiempo, ya no se siente ese arte, esa magia, ese toque que hacía a cada juego único y especial y, principalmente, divertido.
Por supuesto, esto es meramente mi percepción, la cual pareciera a veces no ser la única, pero sí tristemente parte de una minoría. La industria de los videojuegos ahora se ve mayormente como un negocio, y, claro, se trata de que los involucrados se vean beneficiados en utilidades y demás... pero, ¿a qué costo? ¿En qué momento nos atiborramos de juegos sin innovación, sin creatividad, sin una muestra de toque artístico que te hace sentir que realmente disfrutas el juego? Caray, ¡juegos sin terminar y atiborrados de DLC's! Vamos... ¿en qué punto empezamos como jugadores a permitir todo esto?
A lo largo de los años, la visión de la revista que nos atañe fue cambiando y evolucionando, cual debe ser. Gente salió, gente entró, pero todavía esa chispa que caracterizaba a cada nueva edición seguía... hasta que un día sentí que se iba perdiendo. ¿Qué pasó? ¿Cuándo? Realmente no puedo decirlo con exactitud. Sin embargo, puedo decir que al final del día, también Club Nintendo cayó en lo que la industria marcaba como inevitable: algo eminentemente comercial, sin esfuerzo, sin ganas de hacer las cosas por pasión.
Nunca me he atrevido a culparlos por poner información vieja; su filosofía desde su nacimiento fue "mejor llegar bien que llegar primero", y la verdad he preferido contar con un medio "oficial" en lugar de hacer caso de rumores que van y vienen, aún si esas noticias llegaban un poco tarde, pero sabían que decían la verdad. Empero, una cosa es tardarse en confirmar rumores, y otra es tardarse en confirmar información evidente, y más ahora con la era de la información en segundos, en donde si bien los rumores se difunden enormemente, ya tienes más medios y formas para si no corroborar información, sí al menos para hacerte de un criterio propio y discernir qué puede ser verdad y qué no.
Por otro lado, la forma en que han estado redactando sus artículos es muy plana y extremadamente positivista, tratando de ocultar los hechos negativos que un juego nuevo o consola tienen. Desde hace unos años en Club Nintendo empezaron a meter "calificaciones" a los juegos; un número frío que puede definir qué tan bueno o tan malo es un elemento en un juego. Curiosamente, antes el equipo editorial de la revista se negaba a hacerlo y en su lugar habían comentarios positivos y negativos; si un juego era bueno, aún siendo "de casa" (producido por Nintendo), le encontraban las áreas de oportunidad que tenía. En algún punto, aún sin querer poner calificaciones, decidieron poner comentarios de algunos de los editores, algo que me parece maravilloso, porque tienes más de una perspectiva y eso ayuda mucho a formar un criterio.
Algo terrible que he notado en recientes ediciones es que desperdician páginas enteras con información sobre crónicas y/o tips de juegos viejos; el problema no es hablar de juegos viejos, sino que, ¿de verdad no hay más cosas de qué hablar en la revista? Es tan fácil hoy en día encontrar en Internet tips y trucos de prácticamente cualquier juego, realmente no necesitas asignar tantas páginas a hacer retrospectivas de ese calibre.
Por supuesto, todavía hay un contacto con la comunidad, con los videojugadores, no solo a través de la revista, sino de las redes sociales, pero al mismo tiempo se siente muy frío y lejano, a mi parecer. Muchos de sus recursos están subutilizados, como por ejemplo el sitio web (http://revistaclubnintendo.com/index.html), el cual aunque tiene un buen diseño, no se actualiza frecuentemente. Una interacción, un foro de expresión de los principales editores sería genial, como "portavoz" de Nintendo están obligados a hacerlo, creo.
Me llama mucho la atención cuestiones como el que últimamente invierten tiempo en responder a los lectores preguntas... pues no necesariamente tontas, sino sí cosas muy evidentes, muy lógicas, o que uno puede investigar hoy en día por su cuenta; por supuesto, los lectores que hacen estas preguntas también tienen responsabilidad en esto y sin afán de juzgar sus habilidades mentales (no soy nadie para hacerlo), ¿qué no pueden investigar tantito, formarse un criterio y en base al mismo preguntar o de plano evitar preguntar?
Hay otras cuestiones adicionales que supongo van más allá del equipo editorial, entre ellas el exceso de publicidad; es increíble que en más de una edición el mismo anuncio ocupe más de una página. También está la publicidad no relacionada a videojuegos, como la que incluye el grupo editorial al que pertenece la revista, con servicios de imágenes, chat, juegos y demás vía celular, pero me pareció de muy mal gusto que en una edición reciente terminara encontrando publicidad de un supuesto tratamiento contra el cáncer (con todo y que la COFEPRIS ha estado vigilando muy de cerca este tipo de anuncios).
También, y a sabiendas de que es una cuestión que en lo personal me molesta mucho, el hecho de anunciar promociones que al calce dicen "solo aplica para lectores del DF y Área Metropolitana", como si los de provincia no compráramos su revista desde hace años. Lo peor del caso es que hacen promociones tipo "los primeros X correos que lleguen" y resulta ser que cuando llegó la revista a tu ciudad la promoción ya pasó hace mucho; últimamente se ha retrasado mucho en llegar la edición nueva cada mes, aunque por experiencia propia sé que puede haber una larga cadena de situaciones ajenas al equipo editorial.
En corto, veo el cómo es la revista ahora, y la verdad se ha vuelto intrascendente, un producto más "del montón"; no deja de ser un medio oficial, pero desafortunadamente ya no son el único medio de donde se puede obtener información oficial, y se están quedando muy atrás entre la amplia oferta actual. Cosas como esta me hacen replantearme si de plano no seré yo el problema (la edad, el estrés del trabajo, problemas personales, etc.), pero cuando volteas a tu alrededor, entre tus amigos, y te das cuenta que tienen su mismo sentir hacia la revista que atesoramos por años... te das cuenta que quizás no estás tan mal.
Aún conservo mis revistas tras varios años; algunas se han perdido, otras las he conseguido gracias a bazares o amigos, algunas andan cediendo al paso del tiempo y del uso constante, pero ahí siguen, en un rincón especial
jueves, 7 de marzo de 2013
Golden Sun: Dark Dawn, o un "garbanzo de a libra" entre los RPG's
viernes, 21 de diciembre de 2012
WiiU, adelantado a su tiempo... ¿tecnológico, o comercial?
- Respaldar la SD de mi Wii (este paso lo hice por mi cuenta)
- Respaldar la NAND desde el mismo Wii mediante BootMii
- Entrar a la tienda en línea del Wii y darte cuenta de que necesitas una actualización para acceder
- Arriesgarte y actualizar la consola (con la consecuencia desde perder el hackeo hasta dejar inservible la consola)
- Bajar e instalar de la tienda la aplicación de Transferencia Wii a WiiU
- Correr la aplicación
- Revisar que, como sugiere la aplicación, no tengas datos de guardado o canales en la SD de la consola, ya que solo se transfiere lo que está en la memoria del Wii (en mi caso no fue así)
- Preparar una nueva SD vacía y ponerla, a la par de asegurarse que la consola sigue conectada a Internet
- Esperar a que se transfieran los datos, en función de la cantidad de los mismos
- En el WiiU, descargar e instalar la aplicación de transferencia de datos desde la tienda del Wii (sí, dentro del WiiU, más información abajo)
- Insertar la SD con los datos y asegurarse que el WiiU sigue con acceso a Internet
- Esperar a que se transfieran los datos, en función de la cantidad de los mismos
- YouTube, bien, se puede enlazar con tu cuenta del sitio y acceder a tu historial; los videos se ven muy bien mientras que en el GamePad ves la descripción... pero, ¿cómo? ¿no hay forma de adelantarlo? ¿No se puede pasar el video al GamePad?
- Netflix, muy bien, se puede ingresar con tu cuenta, y en este sí se puede pasar lo que estás viendo al GamePad
- Amazon Instant Video... pues sí se puede ingresar, te lista los videos y todo, pero te los vende; mejor pasé ese canal a otra página, no creo volverlo a usar
- Hulu Plus... ni idea, no está disponible en México
- WiiU Chat, suena interesante, pero todavía no tenía contactos de Nintendo Network registrados como para probarlo
- Nintendo TVii, pues con todo y que suena interesante, tampoco está disponible en México
- MiiVerse, pues es básicamente un foro donde los temas están separados por juegos y canales de la consola. Puedes escribir texto o hacer un dibujo desde el GamePad y publicarlo en un post del foro, opinar, dar "Likes" (llamados "Ajá")... pero nada más; de algo sevirá en el futuro
viernes, 23 de marzo de 2012
Respe(c)to a Benedicto XVI
El revuelo ha venido por dos posturas principales: por un lado aquellas que se llenan de alegría por la visita de Su Santidad, y otras, por el contrario, en un afán no solo de criticar la visita, sino a aquellos que por X o Y razón van por verdadero gusto a recibirlo.
Oh, sí, el siempre polémico tema de la religión, aderezado con aspectos obscuros dentro de la Iglesia Católica que, tarde o temprano, salen a la luz, aunque los responsables hacen como que no vieron nada, y complementado con un fervor religioso, casi ciego, por una fe.
No me voy a meter mucho en aspectos teológicos, ya que, en primera, van más allá de mi conocimiento y comprensión, y en segunda, porque aunque los mencione y explique con palitos y bolitas, los detractores nomás no lo van a entender y seguirán rebatiéndolos, a veces sin fundamento, pero bueno, tampoco importa.
Quiero enfocarme ahora en las manifestaciones negativas que se han manifestado por la visita de Benedicto XVI. ¿Qué pasa? ¿Cuál es el beneficio de rechazar su visita, cuando ni les va ni les viene?
Hey, es en serio; hablo muy en serio. ¿Qué carambas les importa a algunos que venga, si ni profesan la fé de la que él es máximo jerarca?
¿Que encubre a pederastas? Sí, quizá. ¿Qué se pudre en dinero pudiéndolo dar a los necesitados? Sí, por supuesto. ¿Que tiende a condenar aspectos sociales como el aborto y los homosexuales? Claro.
¿Entonces por qué pedir respeto a Benedicto XVI? ¿Por qué mejor no levantamos armas y lo juzgamos? Tentador, ¿verdad?
Bueno, ¿quién es el primero que se anima a hacer algo efectivo? ¿Tienen los pantalones para denunciar y decir "esta boca es mía", más allá de una pantalla o de un micrófono?
... ¿qu'iubo? ¿No, nadie? ¿Entonces para qué alegan? ¿En qué les afecta, de manera práctica, en sus vidas? ¿Que para qué tanta faramalla, tanta diplomacia, tanto dinero gastado del erario público... tanta hipocresía?
Ah, perdón, es que para algunos creo que les hace mucho ruido todo lo que "representa" Benedicto XVI. En cierta forma tienen razón... pero creo que exageran, para mal.
Benedicto XVI es el máximo jerarca de la Iglesia Católica... dicho de manera práctica, el máximo representante de Dios en este mundo. Uhhh... qué papelito, ¿verdad?
Afortunadamente para muchos de nosotros, El Papa sí es alguien importante, sí es alguien que merece respeto por su investidura... pero él no es la Iglesia, ni sus feligreses, ni su fé, así como así. Es un REPRESENTANTE, no es el todo, no es Dios, ¿captan? En todo caso, como aspecto político es tan importante como el máximo jerarca de cualquier otra creencia. Punto.
Como católico recibo con respeto su visita... pero no muero por ir, ni siquiera he visto nada en las noticias. Benedicto XVI tiene nula carisma, no veo en él el mensaje de amor de Jesucristo de buenas a primeras... pero no pasa nada. Las enseñanzas de Jesucristo van más allá de él. Está en las cosas que hacemos día a día por los demás. El Papa hace su trabajo, su labor, bien que mal, pero al final lo bueno que aprendamos de él es lo que cuenta. Nada más.
Ah, pero que quieren condenar a Benedicto aún, ¿eh? Tranquilos, hombre. Dios se encargará de eso en su momento, al igual que de todos los que creemos en Él. Estar alegando no le va a afectar al Papa, ni los va a escuchar. Mejor dedíquense a seguir con su vida propia, ayudemos a los que están cerca de nosotros, y poco a poco podremos hacer un cambio efectivo en nuestro mundo.
PD: Admito que esta vez me he dejado llevar por ciertos sentimientos, más que por el análisis. Pero esto, amigos, es lo que siento y en lo que creo. Soy católico, creo en Dios quien, pese a ser como soy, sé que me ama; por eso estoy en el grupo de oración. No me siento excluido por la Iglesia, porque en el momento en que podemos contar con apoyo de padres y frailes que nos respetan como Hijos de Dios, sabes que aún hay esperanza, y aunque hay voces poderosas que se empeñan en segregarnos, la realidad es que solo con un corazón abierto podemos estar con Dios. No hay de otra.
PD 2: Y si no les gustó mi opinión y creen que estoy mal... pues tranquilos. Sigo viviendo mi vida, pésele a quien le pese. ¿Estoy mal? Quizá, pero me agrada seguir creyendo y teniendo esperanza, tal vez eso me ha mantenido tan arriba como me es posible. Y, en todo caso, pues, ¿qué hacen aquí?
