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martes, 3 de febrero de 2009

Criterios para demostrar capacidad

De verdad que parece que la inteligencia y la capacidad reales de cada uno están quedando de lado en pro de cuestiones triviales y frívolas.

Según esta nota, una empresa de Austria hace su selección de personal tomando en cuenta una determinada edad (20 años, cosa que no es novedad) y su signo zodiacal; es decir, el aspirante tiene que ser uno de los 5 signos que, según su propio estudio, "son los mejores empleados"; lo que me encanta es que la misma empresa dice que eso no es discriminación, sino "una limitación".
Yo entiendo como discriminación el "marcarte" por algo que generalmente tú no elegiste; tu género, todo tu físico, tu preferencia sexual... y, obvio, cuándo naciste, viniendo de ahí tu signo zodiacal. Entonces, ¿no es un poco injusto que aunque tengas las aptitudes para un puesto, no puedas competir por él porque no naciste en algún mes determinado? Es una tontería.
Me acuerdo que alguna vez en el radio escuché una promoción de cierta cadena de mueblerías, en donde si te apellidas González, te daban un descuento adicional en tu compra; ciertamente el apellido es muy común aquí en México, pero eso no quita que sea injusto el que no puedas gozar del mismo beneficio que alguien que sí tiene ese apellido, sólo por el hecho de tenerlo (cosa que tampoco eliges, a menos, claro, que te cambies el nombre, o falsifiques una identificación).

Por otro lado, no es la primera vez que cuando algún artista famoso debe interpretar el Himno Nacional Mexicano en algún evento masivo (deportivo principalmente), a la hora de hacerlo le ocurren cosas como que cambia la letra, se le olvida y/o cambia el tono original; si bien no siempre es con mala intención, sí es una falta grave de respeto, dado que el Himno Nacional Mexicano es un Símbolo Patrio de México.
La nueva fue de Julio Preciado, un intérprete muy popular de música norteña, que, según esta nota, no sólo cambió y mezcló partes del Himno Nacional Mexicano, sino que además, modificó el tono original. Parafraseando a un amigo, Francisco González Bocanegra y Jaime Nunó (los creadores de la letra y música, respectivamente) escribieron con esfuerzo el Himno y la comunidad mexicana lo ha mantenido de igual manera, como para que alguien llegue y lo cambie así como así.
Normalmente cuando pasan estas cosas, la Secretaría de Gobernación toma cartas en el asunto e impone una multa a quien "metió la pata", pero más allá de eso, platicando con alguien hace rato, ¿qué es lo que pasa con estas personas? ¿Les gana el nerviosismo (a mi parecer, cantar el Himno Nacional Mexicano no es cualquier cosa), o les vale y no se preparan con anticipación?

lunes, 12 de marzo de 2007

Educación en México

No es un secreto que la educación en nuestro país está desde hace años en una situación muy difícil, ya que por un lado, la situación económica hace difícil costearse no digamos una carrera superior, sino solamente la educación básica.

Cuando egresé de la carrera, dado que no encontraba un trabajo
ad hoc a mis estudios, decidí probar suerte en la docencia, al menos a nivel secundaria y como profesor de Informática o Matemáticas (o hasta español, ¿por qué no?). Y ahí fue mi primer golpe contra la realidad, ya que no puedes llegar a la Secretaría de Educación de tu estado (USEBEQ en Querétaro) y dejar tu Currículum Vitae así como así... ¡ah, no! Debes de tener a alguien que de menos tenga su plaza para que te contacten con la persona indicada, te hagan cita y te reciban; y, claro está, tener tu influencia en el sindicato de maestros para que te consideren entre sus plazas. Obviamente decidí que no iba a tener mucho caso el intentarlo y opté por dar clases un tiempo en una escuela privada de computación.
Tiempo después fui llamado del
CONALEP en mi ciudad para dar clases de Cálculo Diferencial, eso sí, gracias a una vecina que también da clases ahí; obvio que mi inexperiencia pedagógica no me permitió dar los temas como yo hubiera querido, pero además, mis alumnos en promedio tenían serios problemas de álgebra, lo cual es pre-requisito para Cálculo. me hubiera gustado continuar, pero además de que me llegó una oferta de mi actual trabajo, en el CONALEP solo me daban contratos semestrales sin ningún tipo de prestación debido a que no es materia de tronco común.

A Erika, mi hermana mayor, no le parecía nada bueno la idea de que yo fuera maestro, ¿por qué? Basta ver la situación que se ha suscitado en Oaxaca el año pasado para darnos cuenta de que, desgraciadamente, el modelo de maestro en México es sinónimo de pereza y desinterés por la educación de los alumnos. En Michoacán la situación no es tan diferente, ya que la misma universidad estatal cada semestre es de paros de maestros o de alumnos que no acreditaron el examen de admisión. A mí me tocó en la primaria un paro en la escuela por conflictos políticos entre el sindicato de maestros.

Mucho se habla sobre quién o quiénes son los responsables de toda esta situación:
  • Los maestros aducen que es por salarios bajos y escuelas con deficiencias en infraestructura, causa de que el Gobierno no aporta recursos; lo que los maestros no dicen es que del dinero que el Gobierno da, prácticamente todo se queda entre sindicatos, dirigentes y mafias, porque, ¡claro!, una plaza de maestro es tan valiosa si es de un sindicato, ya que le garantiza un pago seguro, vacaciones, aguinaldo y otras prestaciones... ¡por dar unas cuantas horas de clase, y eso, ni las imparten bien!
    Ojo, por fortuna hay maestros que de verdad tienen un sentido de la vocación docente mucho más alto y de verdad se parten el lomo para que sus alumnos realmente aprendan; yo puedo decir de al menos uno o dos maestros en todas las instituciones en que cursé que han significado todo un ejemplo para mi en ese aspecto.
  • Los padres de familia indican que es por los maestros y también las escuelas con deficiencias, además de que hay casos en que de plano o los papás mandan a los hijos a la escuela, o comen; sí, es verdad, hay muchos que en serio se las ven negras para poder costear una educación de cualquier nivel. Pero también hay otros que no les interesa que sus hijos realmente aprendan, se superen. Desgraciadamente hay casos en donde creen que la escuela equivale a una guardería, u otros en donde les da flojera ver cómo van sus hijos en las clases, y esto es independiente del nivel socioeconómico.
Aquí los más afectados a final de cuentas siempre van a ser los alumnos, porque una educación deficiente generará ciudadanos deficientes... bueno, mediocres. Y eso es sin hacer casi distinción entre escuelas privadas y públicas, ya que el hecho de pagar una escuela privada NO SIEMPRE garantiza una educación íntegra, ni lo contrario en el caso de una escuela pública (yo siempre estudié en escuelas públicas, y no tuve mucho qué pedirles a las privadas).

Creo todavía estamos a tiempo de hacer una reforma en la educación, más allá de partidos políticos, sindicatos y pseudo maestros. ¿O será que todavía da miedo una sociedad instruida?

martes, 6 de marzo de 2007

El celular en las escuelas

Leyendo las noticias del día de hoy de un periódico en Morelia, se ha abierto un debate interesante: ¿es correcto el uso de los celulares en las escuelas?

El avance tecnológico cada día va permeando en todos los contextos y estratos sociales, siendo un ejemplo contundente el hecho de que una gran parte de la población tiene acceso a un teléfono celular. Asimismo, cada día los celulares tienen más funcionalidades, de las cuales muchas no tienen nada que ver con el poder comunicarse directamente (fotos, música, aplicaciones, etc.).

El detalle aquí es que, aterrizando la situación al contexto escolar, en muchos casos se ha orientado el uso del celular a cosas negativas, ¿apoco no es más fácil enviarse una serie de mensajes para preguntarle a otro la respuesta a una pregunta en el examen (a mí aún así se me haría difícil, pero bueno, hay quien lo hace)? Claro, eso es de todos los días, pero también han sido usados para sacar fotos con tintes pornográficos, o peor aún, extorsionar por medio de él a otras personas.

Muchos directivos de instituciones escolares han prohibido el uso de celular en las escuelas, argumentando entre otros, los puntos que mencioné; en cambio, otros deciden dejar a conciencia de los mismos estudiantes (y de sus padres/tutores) el uso del teléfono. Es una situación compleja porque si bien es difícil que la mayoría de niños de primaria o secundaria requieran un celular para sus actvidades, sí es a final de cuentas un medio de comunicación muy útil, ya que les permite estar en contacto con sus familiares en caso de alguna situación extraordinaria.

Yo más bien lo veo como un enésimo ejemplo de lo que significa avanzar tecnológicamente: es un arma de dos filos. La tecnología debería ser usada solamente para incentivar la calidad de los seres humanos y nuestro entorno, no para dañarnos los unos a los otros ni "hacer el mal" (aunque se lea muy inocente la frase), pero como en este caso (y en muchos otros), lo que está pasando es producto de una degradación lenta de la sociedad en la que se están perdiendo valores, lo que nos obliga a satisfacer nuestras necesidades con cosas meramente físicas o actitudes que nos hagan sentir más que los demás.

Eso no debe ser, no vamos a hacer un cambio repentino de un día a otro, pero pienso que estamos a tiempo de detenernos y ver qué es lo que estamos haciendo con nosotros mismos.

martes, 6 de febrero de 2007

¿Solo el estudio o solo el deporte?

En un descansito en mi trabajo el día de ayer, salió a colación el partido de fútbol de hoy en la noche entre México y Estados Unidos. No recuerdo cómo llegamos a hablar del grado escolar de los jugadores de fútbol, pero sí se armó un debate interesante al respecto.

Cuando le comenté hace años a mi padre que iría a una audición para el reality show La Academia (¡claro que fui!... aunque, obvio, no pasé ni de la primera fase), amén de que se molestó muchísimo, me dijo "no estés perdiendo el tiempo, concéntrate en tu carrera". Y en algo de eso me quedé pensando ayer.

Cuando uno se encuentra en la disyuntiva de qué hacer en la vida y medio encuentras tu talento, muchas veces te dedicas solamente a esa actividad, lo cual es bueno porque habla de la dedicación, pero también en ocasiones olvidas otras que son igualmente importantes aunque sea en menor medida. En México pasa mucho esta situación, máxime con los deportistas, y máxime con los futbolistas.

El ejemplo más claro y extremo (hasta bizarro) es el del delantero del Club América, Cuahutémoc Blanco. Debo reconocer que es un buen futbolista, lo cual le ha garantizado un lugar en la Selección Mexicana, pero desgraciadamente su personalidad y su calidad humana dejan mucho que desear. Y, bueno, me da igual si abre restaurantes o se ha metido con no sé cuántas mujeres y tiene varios hijos de ellas. Aquí el problema es que está siendo de alguna forma un mal ejemplo para quienes tienen la motivación de jugar fútbol profesionalmente, ¿por qué? Porque creen que con ser talentoso en el fútbol ya no tienes nada de qué preocuparte en la vida, y por lo mismo, ya no estudian ni se preparan.

En una clase de Educación Física en la secundaria, me acuerdo que el profesor nos dijo que aunque nos dedicáramos al deporte, también termináramos una carrera, para que si algún suceso nos impedía seguir en el deporte (un accidente o enfermedad), echar mano de la carrera y con ello seguir adelante.

No es un secreto que muchos jugadores de fútbol (y otros deportistas) a nivel internacional se han dedicado completamente al deporte, al punto de tener un grado de estudios bajo (en el caso de Blanco, ni la primaria terminó), y, bueno, allá ellos; pero, repito, pienso que están siendo un mal ejemplo al no incentivar a las nuevas generaciones a prepararse íntegramente.

Y, ¿para qué engañarnos? También habemos otros que hacemos lo contrario, ja, ja, ja...