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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Playmobil en mi infancia

De niño, mis padres me regalaron una caja que contenía un set para armar un barco policía; pasaba tardes enteras jugando con él, moviendo los personajes de un lado a otro, subiendo y bajando la balsa salvavidas, o, a falta de alberca o similar, ponerle un par de baterías al motor y hacerlo navegar por una pequeña pila de agua en casa.



Este juguete, junto con un set de payasos de circo, formó parte de mi colección de Playmobil hace más de 15 años; es de destacar que hasta mi madre hoy en día se acuerda de aquellos muñequitos que les podías incluso intercambiar sus accesorios; de origen alemán, estos sets incluían una amplia variedad de personajes y accesorios, al grado de que niños y niñas pueden jugar con ellos sin gran problema.
Desgraciadamente hubo un tiempo intermedio en que no estuvieron a la venta en México, pero apenas hace unos meses los volví a ver a la venta en las jugueterías. Me causó una emoción y una nostalgia verlos nuevamente, si bien de aquel barco que tenía desconozco su destino final, amén de que no lo he vuelto a ver en los anaqueles.

Viene esto a colación porque actualmente se están exhibiendo varios juguetes Playmobil en un museo en París, partiendo desde su creación en 1974, donde se podrá apreciar la inmensa variedad de productos que han existido.

A mi madre le he comprado un par de sets sencillos (por desgracia también resienten la crisis económica), con el objeto de que recordemos aquellos años de mi infancia donde la forma de divertirse era distinta; no era ni mejor ni peor que la de ahora, simplemente así es como la viví, y así es como la recuerdo.

viernes, 28 de noviembre de 2008

El juego de la vida

"¿A qué le tiras cuando estás jugando?", me preguntó ayer otro amigo del clan de videojuegos, refiriéndose a mi nula estrategia al jugar cartas de Pokémon. No es un secreto que pierdo el 85% de mis duelos en este juego; definitivamente no sé qué me pasa, supongo que no soy bueno para (o quizá no me guste) hacer estrategias, sobre todo porque en juegos como éste dependes mucho de la suerte... la cual, por supuesto, no tengo, estadísticamente demostrado, y el problema no son mis cartas, porque hasta eso he recibido asesoría y buenos comentarios de mi mazo...

Hago esta reflexión porque de un tiempo para acá, he tenido nuevamente problemas de salud, y definitivamente siento que me estoy descuidando... o sea que, ¿a qué le tiro cuando juego a vivir? De momento, no sé; no es que esté desubicado, pero como que siento que no estoy haciendo las cosas bien.