sábado, 14 de noviembre de 2020
Ganas
sábado, 3 de octubre de 2020
Cheperrito
lunes, 31 de agosto de 2020
Cartas
Hermana
domingo, 23 de agosto de 2020
Yenes
domingo, 2 de agosto de 2020
Dignidad
lunes, 29 de junio de 2020
De vuelta a la acción
martes, 16 de junio de 2020
Agua de avena
lunes, 8 de junio de 2020
Eugene
lunes, 25 de mayo de 2020
Sin compartir
jueves, 21 de mayo de 2020
Miedo
viernes, 8 de mayo de 2020
Aislamiento
Traté de tranquilizarme, pero llegó un punto donde no pude más y decidí hablarle a alguien que me pudiera apoyar presencialmente.
En resumen, no pasó a mayores, mi presión arterial bajó después de platicar, desahogarme... y de tomar una medicina para estos casos.
Pude dormir sin problemas y despertar a tiempo para reportarme a trabajar. El resto del día de hoy transcurrió sin inconvenientes. Por supuesto, mi familia me estuvo llamando para saber cómo estaba. Y en realidad me sentía bien, como si nada hubiera pasado la noche anterior. Sobra decir que el aislamiento y la soledad física hicieron mella por mucho tiempo, aunado quizá también al estrés laboral, más la contingencia que estamos viviendo, y simplemente "estalló".
Llegado el fin de mi turno laboral de hoy me puse a pensar en que creo que no puedo vivir solo; el pensamiento me da más que preocupación, vergüenza, básicamente por el hecho de que se espera, se asume, que uno sepa vivir solo en algún momento de su vida. Y es un asunto que no he podido resolver a lo largo de los años. No me gusta, me molesta, debería poder vivir por mi cuenta sin depender de nadie.
Pero no puedo. Ya, así, de plano, no soy el tipo de persona que puede vivir solo. No siento que sea un fracaso, pero tampoco es algo de lo que me puedo sentir orgulloso.
Me preguntaba cómo le hacía mi padre para vivir por su cuenta cuando yo era niño y vivíamos con mi mamá. De hecho, me pregunto cómo le estará haciendo ahora que vive separado de nosotros.
Y me preocupa porque "voy que vuelo para allá".
No soy el tipo de persona que busca tener relaciones fugaces (de cualquier tipo) para no estar solo, precisamente porque siento que debo aprender a estar solo y que mi tiempo y persona son valiosos para andarlos dando a cualquier persona.
Pero siento que últimamente me da un cierto "temor" al caer la noche y apagar TV/celular/consola para dormir.
No me gusta. Porque básicamente sé que no estoy realmente solo... entonces, ¿por qué la sensación de estarlo? ¿Por qué la necesidad de querer aprender a estar solo?
Ni idea. Solo espero que no se repita una situación como la de anoche.
sábado, 18 de abril de 2020
Frustración en línea
domingo, 26 de enero de 2020
Lecciones académicas
Busco la aceptación de los demás porque no me acepto.
Auch. Eso dolió.
domingo, 29 de diciembre de 2019
Final de temporada
Traje esta canción en la cabeza en la mañana, por cierto. No sé por qué pero me sonó a "tengo mucho qué hacer hoy".
lunes, 7 de octubre de 2019
¿Qué quiero?
Pese al poco tiempo libre que tengo para hacer actividades como salir, siento que no sé si debo hacerme a la idea de seguir solo un buen tiempo o si hay algo que debo cambiar para poder intentar salir con alguien nuevamente.
El otro día me preguntaban qué es lo que quiero; para ser franco, me costó mucho trabajo llegar a una propuesta concreta.
Disfruto del sexo lo mejor posible, aunque la frecuencia es más baja de lo que quisiera (tampoco pretendo hacerlo diario, es mucho), claro que hay muchas personas que me llaman físicamente la atención, pero por una u otra causa no me animo a acercarme sexualmente. Vamos a llamarlo prudencia, respeto a la otra persona, y evitar problemas. Para poder tener sexo busco tener un vínculo más allá del "aquí, ya, ahora". Por eso las apps de ligue no funcionan del todo para mí.
Por otro lado, aunque sí lo disfruto, creo que no es lo único que busco. La verdad prefiero estar abrazados y platicar de todo y nada a la vez. ¿Salir a tomar un café? No estaría mal, aunque he notado que me cuesta trabajo hablar muy abiertamente de ciertos temas, y más cuando estás en un lugar público; por ejemplo, situación sentimental.
El otro problema es que he notado que ya no disfruto jugar videojuegos como solía hacerlo hace años. Creo que, entre otras cosas, es porque la mayoría del tiempo juego solo. Es raro porque muchos años así jugaba en casa en la computadora. Debería estar habituado a jugar solo y no tener a alguien cercano con quién ya no digamos jugar, simplemente platicar y compartir datos frikis. Alguien con quién hablar de la música de Final Fantasy, de la dificultad de Hyrule Warriors, de los mangas de Zelda, de las tonterías de Serena/Usagi en Sailor Moon, de MasterChef.
Y no es que esté totalmente aislado en ese aspecto, el problema es coincidir en tiempo y lugar. Trato de ir cada 15 días a jugar con amigos, y en general lo paso bien, pese a ser vapuleado sistemáticamente en Smash Bros.
Y, hay días que solo quiero un abrazo físico, hablar con alguien, y saber que aún hay esperanza de que las cosas estarán bien. Hoy no la siento. De ahí entonces que es complicado en este momento saber qué quiero.
No me ayudo, lo sé. Pero no pierdo la esperanza. De alguna forma me levanto todos los días para llegar a trabajar, hago lo mejor que puedo, como lo más sanamente que puedo, procuro verme bien y estar en un espacio tranquilo. Pero no es suficiente.
Aquí seguimos, de cualquier modo.
miércoles, 3 de octubre de 2018
Pláticas valiosas
Te quiero mucho, mamá.
lunes, 9 de julio de 2018
¿"Todxs"?, ¿"tod@s"?, ¿"todes"?
Sin embargo, hay un aspecto que en general me hace aún bastante ruido, que es el extremo de buscar una inclusión al grado de rebuscar en aspectos que no tienen relación. Concretamente, hablo de aquellos que buscan que la Real Academia de la Lengua admita el uso de deformaciones del lenguaje en aras de "ser inclusivos"; si bien per sé esto no es un problema, sí lo es en el sentido del trasfondo: se trata de usar la "x", la "@" y la "e" como vocal para incluir a todas las personas, independiente de su género o condición sexual.
De entrada, debo admitir que personalmente se me hace rebuscado tener que decir ahora "todos y todas" o "alumnos y alumnas", en pro de una equidad de género. La RAE ha dicho una y otra vez que en el aspecto del significado, "todos" y "alumnos" ya incluyen a "todas" y a "alumnas", respectivamente. Entiendo que en materia de equidad de género hay mucho trabajo por hacer, pero pretender que con tener que decir "todos y todas" para pretender quedar bien en discursos oficiales, o que en órganos gubernamentales DEBAS expresarte de esa forma, poco ayuda en la práctica, sobre todo cuando, a nivel lingüístico sabemos que "todos" es lo mismo que decir "todos y todas".
En contexto, actualmente el español está pasando por una serie de mutilaciones y deformaciones, desde el momento en que se permitió "socialmente" poner "q" o "k" en lugar de "que", omitir acentos gráficos y signos de puntuación, estamos afectando toda la cultura detrás del idioma, y encima, haciéndonos más deficientes en lengua y escritura. Muchos me han dicho que "es más fácil escribir así", y de alguna forma lo entiendo cuando es un mensaje de texto a una persona de confianza. Pero ya ver publicaciones en redes sociales con terribles errores de escritura, provocan que el mensaje original se confunda y hasta se pierda. "ps con k c entienda y ya no" (¡sic!), me dirán algunos... y sí... pero no. Es una cuestión de conocimiento y respeto. Ya los quiero ver a la hora en que quieran escribir algo serio y no cuenten con un procesador de textos con revisión ortográfica.
Lo siento, es una cuestión personal que me desvía un poco del tema. A partir de aquí, insisto, resalto mi opinión al respecto del tema, siempre abierto a observaciones y argumentos fundamentados, ¿va?
La justificación de la inclusión de las letras arriba descritas, según los que las solicitan, obedece a la necesidad de "incluir" a hombres, mujeres, y a aquellas personas que no se identifican con un género. Aquí sí ya no entendí. Hasta donde yo entiendo, empezamos por ser hombres o mujeres, en el aspecto biológico (los hermafroditas son un caso muy especial que requiere un poco más de estudio). OK, de ahí nos vamos a la cuestión del género: sientes que eres un hombre o sientes que eres una mujer; va, no hay problema. Si quieres vivir con dicha condición, o realizar una operación de reasignación de sexo para que haya una concordancia, va, me parece bien. Pero, hasta donde entiendo, o eres hombre o mujer cis-género, o transexual o transgénero, ¿no es así?
Entonces... ¿qué es eso de "género no binario"? Lo pregunto por mi evidente falta de conocimiento en el tema, y en el sentido de que para asumir una condición de género distinta a lo biológico, se requiere una evaluación médica. No es como que hoy amaneciste y decidiste no pertenecer a ningún género.
Que conste que aquí no estoy involucrando orientación sexual, esa es otra historia que no depende ni influye en todo este asunto.
El otro asunto es el hecho de que se está llegando al extremo de obligar a los gobiernos a reconocer un género no binario desde el nacimiento. Ahí no me convence para nada. Cuando naces, o eres niño o niña. Punto, no hay más. Ya si en el desarrollo de la persona, se da cuenta de que no se siente de su género, ah, bueno, ya veremos qué hacer. ¿Pero un bebé de género indefinido? Perdón, no lo entiendo.
Estoy plenamente consciente de que en este punto muchos de mis conocidos y amigos querrán hacerme ver que estoy mal. Sí, puedo estar equivocado, dado que hablo desde mi experiencia. Pero, en serio, quiero entender el asunto. Pero quiero entenderlo por las buenas: platicando, teniendo bases científicas, dialogando. No imponiendo ni atacando. Neta, no sirvo para eso.
Antes que todo, no olvidemos que somos personas que tenemos derecho a hablar y entendernos. Conocernos y crecer.
martes, 9 de enero de 2018
Día cero
Hoy es mi primer día, bueno, primer noche, en un nuevo cuarto. Estoy en la antesala de una serie de cambios mayores. En general creo que me siento bien, pero al mismo tiempo hay toda una gama de sentimientos que me generan una extrañeza.
Sin embargo, siento que está empezando a destacar el miedo, nuevamente. Miedo a afrontar las cosas que debí afrontar hace mucho tiempo, como debe de ser: solo.
No sé qué hacer, no sé por dónde empezar, pero de alguna forma estoy listo para dormir, para ir a trabajar mañana, reanudar la maestría, reanudar el inglés, alistar mi nuevo espacio, ponerlo en orden, y procurar darme tiempo para aquellas cosas, importantes y no importantes, que debo hacer.
Tengo miedo, pero no es como hace más de 10 años que no sabía qué hacer. Tengo más experiencia, tengo, de alguna forma, más recursos en general, y, sobre todo, tengo mucha gente que me quiere.
Ojalá eso sea suficiente para no dejarme caer de nuevo.
Aquí vamos...
martes, 26 de agosto de 2014
"De todo hay en la viña de Pokémon"... ¿o cómo era?
Quien me conoce sabe que aunque he disfrutado jugar Pokémon desde el 2006 (formalmente con la versión Diamond), me han costado varias neuronas entender todo lo relacionado al denominado "meta-juego", que es donde las habilidades estratégica, matemática y de paciencia del aspirante a Maestro Pokémon deben brillar para hacer un buen papel en las competencias entre amigos o en torneos oficiales.
Aún cuando, con el paso de los años, se ha facilitado mucho ese sistema de entrenamiento (que implican cosas como heredar habilidades, IV, naturaleza y movimientos de los padres en una nueva cría), la verdad me resulta bastante complicado, aunque con ayuda de amigos he podido mejorar mis equipos.
Pokémon se ha convertido en todo un fenómeno, desde que salieran las primeras versiones del videojuego en Japón allá por 1996 ya empezaba a causar cierto interés, por su modalidad, su sistema de juego, la capacidad de comunicación integrada en el Game Boy que le dio un impulso enorme a las ventas... bueno, era cuestión de tiempo para que nos llegada la denominada "fiebre amarilla" de Pokémon en el resto del mundo... y llegó para quedarse.
El fenómeno Pokémon trascendió del videojuego, llegando también en forma de serie animada, juguetes, cartas de juego... bueno, llegó incluso a ser portada de larevista Timeen 1999.
Evidentemente, como en todo fenómeno social/mediático/de entretenimiento, no han faltado detractores, algunos quizás con buenas intenciones y malas ideas (como la PETA), mientras que otros lo hicieron demostrando una falta de conocimiento y hasta de tolerancia a otras culturas. 'Ora sí que "de todo hay (y seguirá habiendo) en la viña del Señor".
El caso más sonado, al menos en México, al respecto del impacto cultural negativo que tuvo Pokémon en nuestro país, fue laconvocatoria a desechar y quemar todo aquel objeto relacionado con Pokémon, por ser considerado (según el párroco de una iglesia en Hidalgo, en aquel entonces) profano y de mala influencia para los niños. Realmente fue curioso que la noticia trascendiera al grado de que muchos padres de familia aprovecharan el hecho y prohibieran a sus hijos tener contacto con el popular concepto nipón.
Desgraciadamente no fue lo único que trascendió, ya que aunado al caso delcapítulo de la serie que provocó convulsiones a niños japoneses, se aprovechó para, literalmente, "satanizar" todo lo relacionado a la animación japonesa, y muestra de ello fue el programa de investigación periodística "Hablemos claro", donde de plano se fueron con todo en contra de algo que, al final del día y con un criterio bien formado, es una simple forma de entretenimiento. Tal derroche de objetividad impactó seriamente la difusión de seres japonesas de buena calidad a México, dando al traste con el esfuerzo de traductores, editores y gente del medio por muchos años.
Sin embargo, no todo estaba perdido en el contexto de la Iglesia Católica, ya que poco después de esos incidentes, leí en una revista de tecnología queel Papa Juan Pablo II había dado la "bendición papal" a Pokémon, al considerarlo un concepto lleno de imaginación, sin "efectos morales", y que está basada en "lazos de fuerte amistad". ¡Esto último, pese a todo, siempre ha sido el concepto de Pokémon! Aunque afortunadamente mi familia y yo estuvimos ajenos a toda esa publicidad negativa y podía seguir juntando mis tazos, jugando los videojuegos (al menos en emulador) y viendo series japonesas, leer una noticia como esta (que aunque no tuvo mucha difusión, dudo que haya sido mentira) me llenó de mucho gusto no solo como gamer, sino como católico, en aquel entonces.
¿Por qué menciono esto? Porque el sitio especializado Atomix ha dedicado desde la semana pasada diversos artículos relacionados a Pokémon, más allá de los videojuegos, abarcando otros aspectos culturales y sociales, entre ellos,el religioso.
Además de ahondar en algunos puntos que ya expuse aquí, lo que realmente me agradó mucho es que el autor del artículo no se quedó con lo que ya se había dicho, sino que además fue y le preguntó a un sacerdote cuál era la postura de la Iglesia Católica al respecto de Pokémon. Y, 'ora sí que por gracia de Dios, entrevistó a un sacerdote (a quien conozco personalmente y que le tengo un gran aprecio) que demostró apertura para un tema un tanto "polémico" como este.
En corto, y a como yo lo entiendo, realmente no hay un estudio profundo en materia de videojuegos dentro de la Iglesia, como para que sea valorado dentro de la misma y en base a su impacto positivo y negativo se tenga una postura oficial al respecto. El asunto, y aquí viene lo realmente interesante, es que,la opinión de un sacerdote va más en el sentido de sus percepciones, de su impacto cultural; así, hay quienes son un poco más apegados a su catequesis, a sus estudios, y hay otros quienes, sin dejar de lado lo importante y la base de nuestra fe como católicos, buscan un aspecto más humano. Y, ojo, esto se puede aplicar a cualquier otro tema, polémico o no, del que se trate con un sacerdote.
Fundamentalmente,la Iglesia Católica está invitada a dialogar con la modernidad, de a poco en poco se van dando ciertos cambios, cierta apertura a la iglesia; todavía hay un buen camino qué recorrer, pero "Roma no se hizo en un día".
En lo mientras, en lo particular, este artículo me da un enorme gusto y la esperanza de que, además de de los dogmas y las creencias, se puede se tolerante en el camino del conocimiento y de la información.